Portilla de la Garganta

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Ese pedrusco de la izquierda es el Fraile

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lunes, 8 de noviembre de 2010

A mi madre en su eterna ausencia



Poema de Flora Delmis de Venezuela.



Hay veces sin saber el porqué, que le invade a uno la nostalgia y te encuentras triste. Así he amanecido hoy. En estos casos busco remedio en la poesía... que tal vez no sea un consuelo, pero te llena de tranquilidad el alma. Y hoy encontré esa paz y esa tranquilidad en este poema de Flora Delmis y os lo traigo para que lo leáis.



A mí madre en su eterna ausencia
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¡Madre!

¡Hoy, todos los hijos del mundo
están llenos de gozo
y al recordar tu amor
en esta eterna ausencia,
he sentido más hondo el dolor
de no tenerte
porque me arrebató la Muerte
tú presencia…!

Es un hondo vacío
mí alma sin tú calor.
¡Oh madre mía!,
está llena de frío
y al ver las rojas flores
entre esta algarabía
de los que tienen a su madre viva,
a tú espíritu llamo;
que sigo la enseñanza
que dejaste en mí senda,
y hoy, como única ofrenda,
te dejo la blanca flor
de mí dolor,
regada con mí llanto,
donde reposan, madre,
tus cerrados labios
que se abrieron en besos…
tú voz, que me cantó el arrullo…
tus brazos, mí protección, mí cuna,
toda tú, madrecita,
¡Oh mí madre bendita,
amada cual ninguna!
Más hoy, cual benéfica luz,
siento tú espíritu a mí lado,
tú amoroso consejo que me guía,
tú dulce voz junto a mí oído
diciéndome: Aquí estoy, nunca me he ido.
Y tú también estás aquí, ¡oh madre mía!

Flora Delmis






miércoles, 12 de mayo de 2010

Mi chala.







Poema de Boris Elkín. Argentino. 

Mi chala
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No se si es cosa’e mandinga
o es un regalo del cielo;
algunos dicen qu’es malo,
pa mí se me hace qu’es güeno…
Ricién me dijo el dotor
qu’esta fatiga que tengo
es por culpa del tabaco
qu’está minándome el pecho,
¡y me ordenó que lo deje
si quiero salvar el cuero!
Pero dejar el tabaco,
áura que ya voy pa viejo
y no tengo en qué afirmarme
pa tironear los recuerdos…
¿Dejar el tabaco, dijo?
¡Si es cosa que ni la pienso!
Hacen años, muchos años,
yo trabajaba’e boyero,
cuando prendí el primer chala
pa quemar mí aburrimiento.
¡Que lindo se iban las horas,
qué pronto volaba el tiempo
y qué hombre me sentí
con el chala entre los dedos!
Cuando mi madre se jué
Sin tiempo pa darme un beso…
¡quién otro sino mí chala
me acompañó al sentimiento
y se quemó sin renuncios
con tal de darme consuelo!
Más tarde, cuando el amor
dentró a golpear mí pecho,
ese amor qu’es vida y muerte
qu’es triunfo y renunciamiento
y que nos mata de a poco
porque se vive muriéndo…
¡si habré domao impaciencias
pitando como un murciélago!
Y al fin, ¿pa qué? Pa que un día
barriera todo el Pampero…
Ella no tuvo reparos
en aventarme los sueños.
Cuando esa tarde me dijo
que no perdiera más tiempo
y supe que otro varón
se había ganao su aprecio…
¡menos mal que tuve un chala
que supo darme consejo
y m’entretuvo la mano
que andaba tanteando el fierro!
Dispués cambién de querencia;
me dijo: “Hacéte resero.
Nada hay mejor qu’el camino
pa quien no tiene un afecto”.
¡Las noches que habré pasao
tendido sobre el apero
sin más estrellas que el chala
parpadeando en el silencio!
Más tarde cuando la vida
m’enredó entre los puebleros
y entré a borroniar cuartillas
pa darle forma al recuerdo,
¡quién otro sino mí chala
me ayuda a escribir mis versos!
¡Dejarlo porque el dotor
me vino con ese cuento
de qu’el tabaco hace mal
y está minándome el pecho!
¡Deje no más que me mate!
¡Si por el estoy viviendo!



Las fotos son de la red. Imágenes nostálgicas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Soneto enamorado

Como homenaje a mí mujer en el Día de la Mujer




Soneto enamorado
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Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraida,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.

Esta mujer que siente lo que siento
y está sangrando por mí propia herida,
tiene la forma justa de mí vida
y la medida de mí pensamiento.

Cuando me quejo, es ella mí querella,
y cuando callo, mí silencio es ella;
y cuando canto, es ella mí canción.

Cuando confío, es ella la confianza
y cuando espero, es ella la esperanza,
y cuando vivo... ¡es ella el corazón!



                                     


Un precioso soneto escrito por Francisco Luis Bernárdez,  de Argentina, que hoy me ha servido para rendir homenaje a todas las mujeres en el Día de la mujer. Porque pienso que ella, la mujer, es en realidad la que hace que el hombre sea un hombre.

lunes, 22 de febrero de 2010

Ejemplo

Imágen de la red: Jilgueros

Imagen de la red: Caballos salvajes de la Patagonia, Argentina



Hoy traigo un poema de Serafín J. García. (uruguayo). Tiene hermosos poemas y como tantos otros de la América latina, a mí me suenan un poco a extremeños por su forma de expresarse y la música que encierran sus versos con sabor a campo, a gente sencilla. Ahí os lo dejo.


Ejemplo
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Venga p'acá, m'hija, no me tenga miedo;
venga, que su tata na va'castigarla
ni va'echarle en cara tampoco lo qu'hiso,
porque sabe cierto que no jue por mala.
Ya basta de yantos, miremé a la cara,
que no es un delito darse por cariño
y sentirse madre no es nunca una falta.
Venga y déame un beso. Su tata compriende
que usté ha cáido, m'hija, lo mesmo que tantas
que, siendo inocentes, humildes y güenas,
s'entriegan enteras, en cuerpo y en alma.
Moso él, usté mosa, los dos juertes, sanos,
yenitos de vida ricién aclarada,
no vido él querencia mejor que sus brasos
ni usté sol más lindo qu'el de sus miradas.
Campiando ese cielo que tuitos campiamos,
yevando'e baquianas a las esperansas,
creyeron hayarlo juntando sus bocas
y  prendieron besos pa que s'estreyara.
Vino la dentrada de la primavera,
lucieron los cardos sus flores moradas,
bordonió el sumbido de los mangangases
y hubo contrapunto de roncas chicharras.
Nació en los yugales un aroma nueva
qu'el viento, travieso,mojó en las cañadas;
rosaos macachines garugó l'aurora
y en los espiniyos colgó el sol sus brasas.
Se oyó en las cuchiyas relinchar los potros
qu'iban retosando tras de la yeguada;
y olfatiando el aire, y escarbando el suelo,
con ansia salvaje baló la torada.
Se vido a los pájaros andar en parejas,
juntitos los picos, abiertas las alas,
amostrando a tuitos su amor baruyento,
madurao a cielo, sol desnudo y alba...
Y ustedes sintieron juego en las alterias;
cada beso, entonce'jue com'una brasa,
les hirvió por dentro la juersa'el instinto
y asina cumplieron la ley más sagrada.
No yore, canejo. Si tata Dios hiso
al macho y a la hembra pa que se juntaran
y el cristiano, mesmo que cualquiera bicho,
debe hacer las cosas que tata Dios manda.
No l'importe, m'hija, que el pago mermure
y ensucén su nombre los que la creen mala.
Más piores son esas que matan sus crias
pa poder asina seguir siendo honradas.
Cuando nasca su hijo, que lo sepan tuitos.
Mamará en sus pechos, dormirá en su falda.
Será un cachoro no más, ande quiera,
pues ser madre, m'hija, no es nunca una falta.



Poema del libro Antología Poética Universal