Portilla de la Garganta

Portilla de la Garganta
Ese pedrusco de la izquierda es el Fraile

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martes, 27 de abril de 2010

Sandra Figueroa "Poetiza"

 Sandra Figueroa "Poetiza", es una gran poeta y ante todo amiga. Una mujer con un corazón que (como decimos en España) no le coge en el pecho. Os la recomiendo si no la conoceis. Tiene varios blog. Os dejo sus enlaces.
http://poemasdepoetiza.blogspot.com/
http://www.cafepoetas.blogspot.com/
http://www.poetasyescritores.blogspot.com/





Envío
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Que el viento lleve a ti
toda la rica fragancia de mi cariño,
amor sincero, limpio, puro,
que te regala mi corazón de niño.



Que te envuelva y te perfume,
que se extienda por tu ser,
despacio inunde tu corazón
y tu alma de niña mujer.

Alguien en el mundo te quiere,
el viento te dirá quien es,
su esencia es única,
tu sabrás comprender.






Seguiré recordándote
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Anoche pensando en ti no dormí, los viejos recuerdos llegaron a mi mente, no pude evitar llorar por aquel tiempo que quedo atrás



.¿Sabes? quisiera volver a vivir aquel tiempo, volver a vivir lo que juntos compartimos
pero se bien que solo lo viviré recordándote, y me hace daño el recordarte y quisiera ya no hacerlo pero no puedo, en serio no puedo, aun vives dentro de mi.


Yo te quiero, siempre te querré aunque te encuentres distante de mí. Te amaré hasta el final de mi existencia y aunque me duela seguiré recordándote.


Sandra Figueroa
Monterrey, N. L. México






Sandra, eres una bella flor en la blogosfera y tu perfume son tus poemas.









































viernes, 23 de abril de 2010

Poema de Marina Pastor

Para mí es un placer traer hasta mí blog poemas de amigas o amigos a los que sigo. En este caso, el poema es de Marina Pastor Díez y se titula: "Así hablan las flores".







































                                                                                                             Las fotos son de la red





“ASÍ HABLAN LAS FLORES”

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Una rosa y un clavel se conocieron un día,
La rosa al clavel decía… tu perfume me hace bien,
Eres como el cascabel que al jardín le da alegría,
Te proclama Andalucía…
Como Rey entre las flores, adornas patios, balcones
Y las bellezas del pueblo te lucen en sus mantones,
En su pecho y en su pelo.

……………………………….

Y tú rosa mensajera,
Que sales con etiqueta… de este jardín perfumado,
Compañera que a mi lado siempre te sentí coqueta,
Vistes llena de volantes, tu cabellera peinada,
Finamente perfumada… tus espinos en combate.

……………………………..

Eres la Reina del libro,
De los amantes Doctora, siendo bella portadora,
Del amor y del placer, eres para la mujer…
La más fiel embajadora,
Eres sensual y coqueta, perfumada seductora.

………………………………..

Y… ¡¡¡qué más quieres ahora!!!
Si eres la flor más perfecta, de las flores la señora
De los amores discreta y del mundo soñadora.



Autora: Marina Pastor Diez

Si quieres visitarla su blog es:


No te pesará.

lunes, 19 de abril de 2010

Las abandonadas


Foto de la red.

Las abandonadas
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¡Como me dan pena las abandonadas
que amaron creyendo ser también amadas,
y van por la vida llorando un cariño
recordando un hombre y arrastrando un niño!...
¡Como hay quien derribe del árbol la hoja
y al verla en el suelo ya no la recoja,
y hay quien a pedradas tire el fruto verde
y lo eche rodando después que lo muerde!...
Las abandonadas son fruta caida
del árbol frondoso y alto de la vida;
¡son, más que caida, fruta derribada
por un beso artero como una pedrada!...
Por las calles ruedan esas tristes frutas
como maceradas manzanas enjutas,
y en sus pobres cuerpos, antaño turgentes,
llevan la indeleble marca de unos dientes...
Tienen dos caminos que escoger: El quicio
de una puerta honrada o el harén del vicio.
¡Y en medio de tantos, de tantos rigores,
aun hay quien a hablarles se atreve de amores!...
Aquellos magnates que ampararlas pueden,
más las precipitan para que más rueden,
¡y hasta hay quien se vuelve su postrer verdugo,
queriéndo explotarlas si aún les queda jugo!
Las abandonadas son como el bagazo,
que alambica el beso y exprime el abrazo.
Si aún les queda zumo lo exprime el dolor;
son triste bagazo, bagazo de amor!...
Cuando las encuentro, me llenan de angustia
sus senos marchitos y sus caras mustias,
y pienso que arrastra su arrepentimiento,
un  niño que es hijo del remordimiento.
¡El remordimiento lo arrastra algún hombre
que al niño le niega su techo y  su nombre!...
Al ver esos niños de blondos cabellos,
yo quisiera amarles y ser padre de ellos.
Las abandonadas me dan estas penas
porque se que todas son mujeres buenas.
Son manzanas secas, son fruta caida
del árbol frondoso y alto de la vida.
No hay quien las ampare, no hay quien las recoja,
más que el mismo viento que arrastra a la hoja...
¡Marchan con los ojos fijos en el suelo,
cansadas en vano de mirar al cielo!...
de sus hondas cuitas, ni el Señoer se apiada
porque de estas cosas... ¡Dios no sabe nada!...
¡Y así van las pobres, llorando un cariño,
recordando a un hombre y arrastrando un niño!




Precioso poema de Julio Sesto de Mexico.

viernes, 16 de abril de 2010

La vaca blanca

Foto de la red




La vaca Blanca
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De un amor que pasó, como un paisaje
visto del tren, cuando se va de viaje;
de un romance de un mes, en un cobijo
del llano, una mujer me dejó un hijo.
Ella murió, y abrieron una fosa
y allí metieron el residuo humano,
y una cúpula azul sobre una losa
fue el mausoleo: el cielo sobre el llano.
Y me dejó un pequeño
así de grande y como flor de harina,
con unos ojos como para un sueño
y el laberinto de su lengua china.
Yo vine de muy lejos para verle. Tenía
las pestañas muy largas; me miró fijamente
y me mostró la lengua bajo la calva encía,
con una picardía
de granuja que dice: "¿Que me verá esta gente?"
Tuvo hambre. Yo anduve de covacha en covacha
comprándole su leche al niño ajeno.
Cada vez que encontraba una muchacha
con cierta gula le miraba el seno.
Había seis mujeres:
eran cinco doncellas y una vieja arrugada.
Eran diez pechos para los placeres
y dos, que no servían para nada.
Pasé por el corral y hallé en la puerta
la vaca blanca y su ternera muerta.
Y se vino hacia mí la vaca blanca,
una estrella en la frente y una cruz en al anca.
Mi niño era de nieve; su ternera de armiño;
por su ternera, yo le dí mí niño.
Y era aquel despertar por la mañana,
cuando rompía el sueño
el mugir de la vaca en la ventana,
y el breve ordeñador iba al ordeño.
Y aquella boca en el pezón colgante,
y aquel mirar de vaca, mansamente,
y después el delante
del testuz, y la vaca le lamía la frente.
Hoy lo enterramos. Vino
la fiebre, y en dos días se me fue. En el camino
he encontrado a la vaca; por la tierra albariza
se acercaba a lo lejos su dolor de nodriza.
Los dos nos arrimamos, y se puso a mirarme;
en la frente dolida se le avivó el lucero,
y sus ojos remotos parecían hablarme
del dolor que le daba de perder mí ternero.
Y la nodriza y todo
cuanto del llano tuve, se me quedó en el llano...
La vaca me miraba... me miraba de un modo,
que yo sentí la angustia de tenderle la mano.





Poema de Andrés Eloy Blanco. (Venezolano).




Foto de la red.

lunes, 12 de abril de 2010

La juerza d'un queré


La foto es de la ted. Si alguien tiene derechos sobre ella la retiro rapidamente.



La juerza d'un queré
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Júe'n la joya las Torbiscas una siesta
cuando'l sol achicharrba;
una siesta qu'entumía los sentíos
el bochorno de la calda.
Sin arrullo de las tórtolas
ni continos sonsonetes de chicharras,
sin trinios de cogutas
y sin roncos gurrapeos de las ranas:
Una siesta pa dormía baj'un chopo,
panz'arriba, junt'al agua.
Tan siquiera
los oidos barruntaban,
con la zumba de los negros moscardones
y las negras telarañas,
chorrear los goterones derretíos
de la pringue de las jaras.

En un claro de  la joya las Torbiscas
está Blas, el de la Juana,
mesmamente, de cluqillas, currucao
al sombrajo d'unas matas,
con la boca mu abierta
y los ojos encendíos como brasas.
Junt'a Blas están, cansinos y moorros,
los borregos que le jorman la piara,
y a la vera los borregos, dos mastines
con dos bocas como fraguas
por su recio resoplá como los fuelles
y sus lenguas colorás como las llamas.
Blas recorta con cuidao
los canutos d'una caña,
porque Blas quiere jacé con los canutos
una flauta,
pa de nochen con la luna
dir a dá su serenata
junt'al chozo donde duerme
Rosarillo, la zagala:
Una moza con los ojos m´ñas oscuros
qu'una noche de borrasca,
más alegre que la risa
d'un regacho de agua clara
y más güena que la Virgen de las Cruces
la Patrona de la Fiesta de la Raza.

Con os pelos esgreñaos´
con los ojos escocíos po las lágrimas,
medio loca por el mieo,
revolando los jirones de las sayas,
trompezando, dando brincos, dando voces
que retumban en las sierras solitarias,
va corriendo pa la joya las Torbiscas
Rosarillo, la zagala,
y detrás de Rosarillo va la loba,
una lobaechando babas,
con los ojos de carbuncos encendíos,
con el jopo entre las patas,
esgarrando a dentellás las chaparreras
po la juerte calentura de la rabía.
Naide acude de las sierras de l'umbría,
naide viene a socorrer a la zagala;
ya, la probe, ni gañir pué tan siquiera
y s'ajoga bajo'l sol que l'achcharra.
Paécen muertas
las laëras de los cerros,
y las joyas d'alreor, y las barrancas.
Paecen muertos los pastores, los zagales,
los mastines y los borros y las cabras.
Jacezando va corriendo, ya cansina
con los pelos desgreñaos, la zagala,
y trotando, detrás d'ella, va la loba
con el jopo entre las patas.
Va la loba ya mu cerca, va tan cerca
que l'alcanza...

Al prencipio resonó com'un gilguero
qu'en la joya las Torbiscas canturrara,
y endispués como los trinos d'una mirla
que dijera sus quereles junt'al agua.
Era Blas que ya jormó con los canutos
una flauta,
y soplaba pa jacé con sus soníos
una durce serenata,
pa que al son se le durmiera po las noches
Rosarillo, la zagala.

Algo asín como la vida que viniera
po los aires con el toque d'una flauta;
algo asín como la lumbre d'un relánpago
qu'en la noche las negruras esgarrara
luminando las majás a los perdíos
en metá de la montaña,
jué la música de Blas pa la chiquilla
tan a punto que la loba l'alcanzaba.
D'un tirón saltó una peña;
y al roär por la barranca,
dió un chillio: dió el chillio de las tórtolas
bajo'l vuelo de las águilas;
un chillio que en la joya las Torbiscas
resonó como'l clarín d'una batalla.
Blas sintió qu'aquel chillío
l'esgarraba las entrañas,
y noto que de sus deos s'escurrían
poco a poco los canutos de su flauta.
Blas la vido. Blas la vido como loca
revolcase entre las zarzas
y era ella ¡ye ra ella?
Rosarillo, la zagala,
la que Blas tanto quería dende nuevo
sin icirle una palabra.

Lo mesmito qu'un jabato corralao
po os perros, entre dmedio de las jaras...
lo mesmito que la trompa d'un torrente
corre Blas pa la barranca
donde viene ya la loba
con el jopo entre las patas.
Blas miró pa Rosarillo, de reojo,
y tiró por l navaja,
y se jué com'un alano pa la loba
qu'en un risco l'aguardaba.
Regruñendo como perros ajotaos
dieron güertas al reó d'una retama,
y endispués de cada güerta
s'encogían, s'aplastaban,
se miraban con los ojos encendíos
como puntas de carbones jechos ascuas.
Eran dos lobos iguales en la juerza.
Eran dos juerzas iguales en la rabía.
A la par s'abalanzaron dando juntos,
s'estrujaron, s'enrearon con tal gana,
qu'escupíos, y mordíos y abrazaos
se jundieron entre medio d'unas zarzas.

Solo Dios que dende arriba ve las cosas
que suceden en las sierras solitarias,
solo Dios vido la riña cuerpo a cuerpo,
solo Dios vido la lucha tan extraña
de la juerza de la rabia d'una loba
con la juerza del queré d'una zagala.

Ya no hay mieo, ya no hay mieo, la he matao,
dijo Blas cuando salió d'entre kas zarzas
esgarraos los carzones,
jecha cisco la zamarra
jecho un charco po la sangre
que del pecho y la cabeza le manaba.
Ya no hay mieo, ya no hay mieo de la loba:
La maté con mí navaja.
Ella vino despacito, sollozando.
S'arrimó sin dá la cara;
con la punta del mandil, jecho jirones
prencipió a secá sus lágrimas.
¬Eres juerte. ¬Dijo entonces Rosarillo¬
¬¡Gracias!... ¡Gracias!:
Eres juerte y eres güeno
como el Cristo de las Aguas¬.
Con la juerza d'un queré jondo, mu jondo,
que s'ajoga dentro'l alma,
Rosarillo de repente le dió un beso...
el primero qu'ella daba,
que tamién a Blas quería dende nueva
sin icirle una palabra.
Blas reía, se reía lleno e sangre
con la risa d'un regacho d'agua clara.

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En las noches del verano,
en las durces noches claras,
cuandotiemblan las estrellas
entre medio d'una lun'azul y branca,
y s'escuchan a lo lejos los cantares
de los grillos y las ranas,
algo asín com'un jilguero
qu'en la joya las Torbiscascanturrara,
algo asín como los trinos d'una mirla
que dijera sus quereres junt'al agua,
se barrunta dende arriba de las sierras,
entre medio de los brezos y las jaras.
Es que Blas, junt'a la choza donde duerme
Rosarillo, la zagala,
toca siempre, toas las noches,
los canutos de su flauta,
porque ice que se sueña suRosario
toas las noches con la loba de la rabia,
y se duerme, mu tranquila, poco a poco,
con el son d'aquella flauta.
Y dormía se le ríe, se le ríe
con la risa d'un regacho d'agua clara.



Poema de Luís Camizo. El poeta extremeño por excelencia. (Para mí al menos).

martes, 6 de abril de 2010

La madre es una sombra... ¿lo sabes?




La foto es de la red. Si es tuya, la retiro.

Poema de Antonio Arráiz. Barquisimeto (Venezuela) 1903-1962.





Parábola de la madre
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La madre es una sombra...
¿lo sabes?
La madre es una sombra acostada a los pies.

Al alba,
cuando la luz dorada apenas ilumina
una criatura aún endeble y vacilante,
la sombra que acaricia sus pies
es larga inmensamente.

Y a cada vacilante traspiés de la criatura,
con zozobra mortal
la sombra se estremece.

Luego el sol va subiendo. El niño se hace hombre.
La sombra se acurruca a sus pies.
Se diría
que la vida de la una se transfunde en el otro
y se agota la madre mientras el hijo crece.

Cuando el sol brilla en el cénit para el héroe,
erguido en la extensa planicie que le adula,
exigua, humilde, pobre,
nadie observa la sombra achicada a sus pies.

Pero a veces también la luz, la vida, el sol,
las sonrisas de dicha se abaten al ocaso.
El soplo formidable enflaquece.
La cabeza del héroe,
la cabeza robusta que coronaron rosas,
desmaya mudamente, exangüe de voluntad.

La sombra imperceptible que nadie tomó en cuenta,
en una exaltación desesperada
se hace de nuevo enorme... se envuelve con el hijo...
se hincha y vivifica, fiera, rabiosa y trágica.
Y cuando el héroe muere la sombra se hace noche.






lunes, 29 de marzo de 2010

¡¡¡Ecce Homo!!!


Imagen de la red



¡¡¡Ecce Homo!!!
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Atado estaba Jesús
a una columna infamante
y un sayón impresionante
de su dolor se reía.
Imponentes costurones
en su espalda inmaculada
dejó la tralla acerada
que el sayón aquel blandía.
Pilatos presenta al pueblo
la imagen escarnecida
y le pide que decida
a quien quieren liberar.
El pueblo grita y le pide
que presente en el balcón
a Barrabás el ladrón
y al que acaban de azotar.
Lava Pilatos sus manos
como queriendo decir
que no quiere intervenir,
pues de culpa no hay asomo.
Coronado con espinas
ante la turba violenta,
al Nazareno presenta
diciéndoles... ¡¡¡Ecce Homo!!!


De mí futuro libro Pensamientos con rima
 
 
 
 
Me despido de tod@ vosotr@s hasta el día 5 de Abril.